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Ser sostenible es ser rentable

ESARQ obtiene su cuarta certificación LEED del año

Dejo ser una cuestión cosmética y normativa, para transformarse en un círculo de oportunidades comerciales, que genera valor y aumenta la inversión; todo un equilibrio entre lo ambiental, lo económico y lo social.

 

Pensar y actuar verde, es la nueva forma de hacer negocios; es la contabilidad hacia la sociedad, que no se basa únicamente en informes financieros y números, sino que mide los impactos de su empresa en diversos ámbitos.

 

En un mercado cada vez más consciente, las industrias deben velar por contar con una estrategia inteligente de su negocio. Las buenas prácticas en la producción, son directamente proporcionales a las ventas y ganancias de cualquier industria. Sin embargo, hablar de una empresa sostenible no es solo cambiar la forma en que se produce, sino que requiere modificaciones más profundas en la organización.

 

Es el nuevo paradigma de los negocios, donde el desarrollo sostenible no se concibe únicamente como un esfuerzo de orden ecológico. Se deben sumar otros elementos que encierran componentes de orden social, económico y ambiental. Según diversos especialistas consultados, son múltiples las razones que pueden encontrarse para pensar en negocios verdes. Las empresas le deben a la sociedad el mejorar la vida de las personas y del entorno.

 

Un estudio realizado recientemente por la compañía consultora española Accenture, señala que la sostenibilidad dejó de estar unida a cuestiones de imagen o a la presión normativa. Si bien las empresas deben estar y están siempre en función de mejorar sus niveles de productividad (cómo hacer más con menos), la sostenibilidad es vital para el crecimiento futuro.

 

Es un error enfocar el tema de la sostenibilidad como un cambio exclusivo en la producción de cualquier industria. Lo correcto es que sea parte de la estrategia de la empresa, para que así se pueda irrigar en el resto de la organización con políticas claras que orienten a sus colaboradores en la toma de decisiones. Así lo señala el Dr. Bernardo López González, Decano de la Facultad de Economía, Negocios y Tecnología de la Universidad para la Cooperación Internacional (UCI), con sede en San José, Costa Rica.

 

Es necesario implementar este cambio sustentable en las organizaciones en materia de prácticas empresariales sostenibles.

 

Es necesario implementar este cambio sustentable en las organizaciones en materia de prácticas empresariales sostenibles.

 

Mirar hacia el futuro

 

“Las altas jerarquías deben entender que las buenas prácticas en la producción, son directamente proporcionales con el éxito en las ventas y la creación de riqueza para las organizaciones, porque se produce un componente de reputación de gran valor para las empresas”, apunta López González.

Datos arrojados por el estudio de la firma consultora Accenture, efectuado entre doscientos cincuenta directivos de ocho países, revela que la sostenibilidad es un factor crítico para sus empresas (44%), mientras que el 78% la considera vital para su crecimiento futuro.

Asimismo, el estudio señala la existencia de una fuerte relación entre sostenibilidad y crecimiento: un 62% considera que sus inversiones sostenibles responden a que sus clientes demandan productos y servicios sostenibles, mientras que el 60% está motivado por la oportunidad de impulsar el crecimiento.

El 41% se refiere a las obligaciones legales, y apenas el 29% menciona la necesidad de reducir los costos materiales y de energía.

Una muestra es lo que hizo el portal de Internet eBay, especializado en la compraventa de artículos, que lanzó un proyecto piloto en 2010 para promover el uso de envases de cartón sostenible y reutilizable para el envío de las mercancías que se comercializan a través del mismo.

El objetivo es reducir el impacto medioambiental; y para fomentar la iniciativa, el portal incluyó unos espacios en los mismos que permiten escribir mensajes para el siguiente usuario. Además, creó una comunidad virtual para que tanto vendedores como compradores entren en contacto e intercambien sus experiencias.

Los envases están fabricados con un cien por ciento de materiales reciclados, cuentan con la certificación de Forest Stewardship Council y se facilitan en tres tamaños diferentes.

 

Para Felipe Arango, Director de la empresa Negocios, Sostenibilidad y Desarrollo, lo que se busca es medir la trazabilidad de los impactos, ser competitivos con un proceso justo y responsable, y conocer todo el proceso limpio y verde.

 

Apertura

“El tema del desarrollo sostenible va más allá de una filosofía; está fundamentado en la razón de que los seres humanos queremos preservar un planeta para las generaciones futuras”, menciona Bernardo López González, de la UCI.

En este proceso de mayor apertura y divulgación, es importante tomar en cuenta que todas aquellas personas calificadas como clientes (primarios o secundarios), son personas conscientes. De hecho, la conciencia de las naciones ha sido el primer paso, lo que ha generado una serie de políticas que han hecho que algunos se sumen más rápidamente que otros; pero también esto es un tema transcendental para las empresas, ya que sus consumidores comienzan a ser más conscientes de lo que compran y consumen.

 

 

 

Los especialistas señalan que a futuro será mayor el cambio hacia un consumidor consciente, un cliente final que va a escoger un empaque sobre otro, y un producto sobre otro, porque estará muy preocupado por la trazabilidad de los impactos.

 

 

 

 

“Una empresa que no tome en cuenta estos factores, no solo esta inmersa en una burbuja que la aísla de la realidad, sino que se le comienza a tornar costoso el ser irresponsable en el manejo de los procesos productivos, y en el manejo de su personal y sus finanzas”, afirma el especialista de la UCI.

Según el estudio de Accenture, al preguntársele a los directivos por el objetivo principal de sus inversiones sostenibles, el número de los que optan por el crecimiento es casi el doble del que opta por la eficiencia (41% frente a 22%). Y la diferencia es más notoria en los mercados emergentes, donde la mitad de los ejecutivos consultados le da mayor importancia al crecimiento que a la reducción de costos.

 

Otro dato que aporta el estudio es que el 83% considera el gasto en sostenibilidad como una inversión más que como un costo. No obstante, el 56% considera que todavía resulta caro ser una empresa sostenible. El 49% opina que los productos y servicios sostenibles tienen actualmente un margen menor. Este último porcentaje aumenta en los Estados Unidos en los mercados emergentes.

 

Adaptarse

 

Es claro que esta puede ser una inversión fuerte y, en algunos casos, no muy distinta a los procesos iniciales de sus líneas de producción; todo está en el tipo de industria y en cómo ha sido impactada por las decisiones de los gobiernos, los tratados internacionales o el mercado mismo.

“Es posible que las empresas de corrugados, para incorporar equipos que sean más eficientes, menos contaminantes, y que utilicen menos productos químicos, tendrán que invertir en máquinas costosas; pero la apuesta esta en que, cuando la gente reciba la información de lo que estoy invirtiendo para poder hacer mi sistema de producción más limpio, se produzca una empatía y una filiación con la empresa”, afirma Bernardo López.

En criterio de Bruno Berthon, Director del Área de Sostenibilidad de Accenture, ha llegado el momento de invertir en tecnologías que les permitan entender mejor lo que quieren los clientes. “Solo así podrán desarrollar la capacidad necesaria para dar servicio de una forma rentable y en la escala apropiada”, menciona.

 

 

 

Ser azul

Muchas empresas tratan de aparentar que son “empresas verdes”, al publicitar acciones que los expertos en sostenibilidad califican como “cambios cosméticos”.

 

Según Bernardo López, de la UCI, existen casos de empresas que deben realizar giros importantes en la forma de producir, ya que los cánones que graban sus actividades son cada vez más altos, o también empresas que sólo realizan acciones de orden cosmético para transmitir una realidad que no es congruente con lo que los clientes reciben como información. El problema para ellos es que las personas que conocen del tema (y que cada día son más), ya no “compran” esas “acciones publicitarias”.

 

“Las generaciones que emergen han recibido instrucción sobre el valor del consumo responsable, la disposición de los desechos, los verdaderos alimentos y la importancia de cuidarse como personas en su salud”, afirma López.

“Hoy en día se acoge el concepto de empresa azul, impulsado por los ambientalistas, el cual es una manera de desenmascarar a aquellos que se dicen ‘verdes’ pero solo por un tema cosmético”, dice López.

 

La empresa azul es aquella que realmente tiene cómo demostrar que está realizando acciones a nivel social, económico y ambiental en su industria.

“El tema del desarrollo sostenible debe estar hoy y en el futuro dentro de las empresas como algo natural; no algo valorativo, como antes”, afirma Bernardo López, de la UCI.

 

Fuente: Corrugando.com

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